El Chapo implicó a DEA y a Policía mexicana en su guerra con otros cárteles

(EFE).- Joaquín «el Chapo» Guzmán Loera utilizó a la agencia estadounidense de Lucha contra el narcotráfico (DEA, por sus siglas en inglés) y a la Policía mexicana para luchar en su propia guerra con los carteles rivales, según aseguró hoy Vicentillo Zambada, hijo de Ismael «Mayo» Zambada.
En la segunda jornada de su comparecencia ante la Corte Federal del Distrito Este en Nueva York, Vicentillo, uno de los principales testigos en el caso por narcotráfico contra «el Chapo», relató los entresijos de las guerras por el control del mercado de la droga que se desataron en la primera década del siglo, así como su intención de salir del negocio del narcotráfico.

Reproducción fotográfica de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg donde aparecen Amanda Liskamm (i), asistente del Fiscal de Estados Unidos, Adam Fels; Vicente Zambada (c), hijo de Ismael «El Mayo» Zambada y uno de los testigos principales en el juicio por narcotráfico contra Joaquín «El Chapo» Guzmán, y Joaquín «El Chapo» Guzmán (d), durante la continuación del juicio por narcotráfico contra el narcotraficante mexicano Joaquín «El Chapo» Guzmán hoy, jueves 3 de enero de 2019, en el tribunal del Distrito Sur en Brooklyn, Nueva York (EE.UU.). Vicente Zambada narró en el juicio cómo su «compadre» el Chapo le explicó su huida de la cárcel en 2003 escondido en un carrito de la lavandería, al tiempo que negó la corrupción al más alto nivel. EFE/Jane Rosenberg

Después de una reunión que mantuvo con su padre «Mayo» y «el Chapo», Guzmán le ofreció un contacto con la DEA para abandonar el negocio del tráfico de drogas, ya que el Gobierno consideraba que Vicentillo era una pieza de mayor interés podía ser una oportunidad para que empezara un nueva vida, según su testimonio.
Sin embargo, esto se frustró con su detención en 2009 por las Fuerzas Especiales Mexicanas.
La intención de Vicentillo, aparte de apartarse del negocio familiar, era proveer información sobre sus enemigos a las fuerzas de seguridad estadounidenses, de tal manera que fueran las autoridades norteamericanas quienes se encargaran de ellos.
Algo similar hicieron su padre «Mayo» y «el Chapo», quienes según Vicentillo, utilizaron su influencia sobre la Policía y el Ejército mexicanos para que atacaran a los carteles rivales -como el de los Beltrán Leyva o los hermanos Carrillo Fuentes-, y así evitar enfrentamientos directos para que sus fuerzas no fueran mermadas.
El incisivo interrogatorio de la fiscal Amanda Liskamm dio paso a un bronco cuestionario por parte del abogado de la defensa, Eduardo Balarezo.
Balarezo intentó desmontar el testimonio de Vicentillo e insistió en su tesis principal: que el verdadero y único líder del cartel del Sinaloa era Mayo Zambada y que el Chapo fue un testaferro para liberar a otros de culpas.

Reproducción fotográfica de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg donde aparece el juez Brian Cogan durante la continuación del juicio por narcotráfico contra Joaquín «El Chapo» Guzmán, hoy en el tribunal del Distrito Sur en Brooklyn, Nueva York (EE.UU.). Joaquín «El Chapo» Guzmán mantuvo contactos con la agencia estadounidense de Lucha contra el Narcotráfico (DEA, por sus siglas en inglés) cuando estuvo prófugo de la justicia en 2007, según el testimonio de Vicente «Vicentillo» Zambada, hijo de Ismael «Mayo» Zambada, socio del narco. EFE/Jane Rosenberg


Para ello, durante todo el interrogatorio, Belarezo se refirió al progenitor del testigo como «Papá Mayo» y cuestionó que alguien como él, «con una infraestructura, proveedores y que básicamente había sobornado a la mitad del país», necesitara a alguien arruinado tras huir de prisión en un carrito de lavandería, como era el caso de Guzmán.
El ambiente se caldeó en la sala cuando, tras unas preguntas -definidas posteriormente por el juez como «argumentativas»- que confundieron al testigo, el abogado lo llamó abiertamente idiota.
El letrado intentó resaltar alguna contradicción o errores cometidos por Zambada durante su declaración ante la Fiscalía, ante lo que el narcotraficante se excusó asegurando que todos pueden cometer errores.
Balarezo también se recreó en una anécdota de Zambada, que contó haberse encontrado en 1997 con un responsable de la seguridad del entonces presidente mexicano, Ernesto Zedillo, en el palacio de Los Pinos (residencia y sede de la presidencia).
Vicentillo Zambada se declaró culpable en 2013 en Chicago tras alcanzar un acuerdo con la fiscalía estadounidense y, de nuevo, el año pasado, y accedió a colaborar con la justicia y a pagar 1.373 millones de dólares.
A cambio, el hijo de «El Mayo» recibió un permiso especial para que su mujer e hijos se instalaran en EE.UU. y la promesa de que su ayuda podría favorecer una reducción de su condena, cuyo anuncio está previsto para el 27 de febrero y que podría alcanzar la cadena perpetua.
Aunque el interrogatorio a Vicentillo Zambada iba a concluir hoy, finalmente comparecerá el lunes para que siga respondiendo a Balarezo y ser preguntado de nuevo por la Fiscalía.

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