Hatchet Coffee, en Haymount, un lugar de encuentros

 Por Fanny Vera

La variedad de lugares para tomar un buen café sobra; pero en Fayetteville exactamente en el área comercial de Haymount llegó Leclair’s General Store, un lugar en el que, al poner un pie, se aprecia la diferencia entre lo que es un espacio para tomar café y un sitio para sentir el placer de tomar un café.

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Tiene que ser un gran diseñador quien haya decorado cada espacio dentro de Leclair´s General Store. Cada rincón con objetos antiguos que hablan por si solo. El que más me gustó y llamó mi atención fue en el que un tocadiscos, puesto allí, a la mano de quien quiera colocar una de estas reliquias de vinilo, discos de rpm, y escuchar quizá la música de los Beatles. Se me ocurre mencionarlos porque era la música que escuchaba en casa, cuando mis hermanas por allá en los 70 se desvivían por obtener uno más para su colección.

La colección de vino y su presentación está allí para catar; pero si usted quiere tomarse una de esas buenas marcas, solo basta alquilar el local para que en medio de un ambiente más privado pueda hacer el descorche y entre amigos brindar por la razón que usted desee.

La decoración de interiores no es cosa fácil, definitivamente o se estudia o se nace con ese talento, no pregunté quien fue quien la hizo, pero el buen gusto y la distinción está en cada rincón. Todo a la venta del público.

La sencillez reina en el lugar, ahora recuerdo una frase que me la repetía mi profesora de Etiqueta y Protocolo: “menos es más”. No hay nada ostentoso, pequeños detalles que hacen del lugar un espacio único en otro único espacio, inigualable, como lo es Haymount. Sustituir probablemente lo que fueron dos baños a dos pequeñas exhibiciones de cuanta pieza usted no podrá imaginar, es definitivamente de un gran e imaginativo diseñador.

Definitivamente el lugar me impactó. Llegué a tomar un café, cuando escuché que alguien me llamó por mi nombre. A mí me sorprende porque relativamente soy muy nueva en Fayetteville. Saludé sin recordar en el primer segundo su cara. Intentando saber quién, me recordó donde nos habíamos conocidos y en medio de una amena conversación, acordamos hacer una entrevista para la próxima edición.

Pedí mi café mi panecillo de limón. Aún conservo el aroma de este pequeño biscocho de inigualable sabor.

Me fui animada. Un buen lugar para reuniones de trabajo, conversaciones de amigos y un buen café.

Lo recomendaré más aún porque volveré y haré la entrevista acordada allí precisamente, en Hatchet Coffee, en Haymount, un lugar de encuentros.

 

 

 

 

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